lunes, 7 de noviembre de 2011

Del esplendor al ocaso. Historia estancada en el Magdalena: Honda. Por: Alfredo Molano Jimeno / amolano@elespectador.com

Opinión |6 Nov 2011 - 10:00 pm

Don Pablo es un pescador que se para sobre la orilla donde Quebrada Seca desemboca en el Magdalena. Pesca con nailon y anzuelo, como lo hizo su padre y también su abuelo. Como ellos, don Pablo cree en el Mohán, dice que es un hombre peludo que sale y se posa sobre la piedra La Francia, una roca que aparece cuando el río está bajo y la cual, dicen, estuvo en la margen derecha pero hoy se encuentra al borde izquierdo.

La pesca, que es el origen mismo de los pobladores de Honda, ya no es la de otros tiempos. Dicen que antes se sacaban 18 mil toneladas de picuros o viudos, pero hoy —lamenta don Pablo— apenas se sacan 700, y sigue su camino río abajo. Cuando los españoles llegaron a estas tierras, algunos encabezados por Gonzalo Jiménez de Quesada, otros por Sebastián de Belalcázar y otros más por Nicolás de Federmán, en la primera mitad del siglo XVI, estaban pobladas por tribus ondaimas —de quienes proviene el nombre— y gualíes, que descienden de los caribes, indígenas bravos que dieron la pelea y se opusieron al proyecto colonizador. Sobre el punto en el que años después se erigió una villa, los nativos habían levantado un pequeño poblado. Una falla geológica que desde entonces se conoce como El Salto, sobre el río Grande de la Magdalena, como se llamaba en tiempos coloniales, era la imperfección perfecta para que la vida brotara.

Honda cumplió los requisitos y se fundaron los puertos españoles que comunicaban al mar Caribe y Europa con el interior, con Santafé. Poco a poco se convirtió en el segundo puerto del virreinato de la Nueva Granada, después de Bocas de Ceniza. Por el río de la Magdalena bajaba y subía toda la mercancía de la economía colonial. El oro de Antioquia, el café de Santander y del Tolima, la plata de Mariquita, el tabaco de Ambalema y, por supuesto, todos los artículos suntuosos que venían de Europa. El río Grande de la Magdalena se convirtió así en la espina dorsal de la conquista y la colonia. De junio de 1539 data el descubrimiento del lugar de Honda. Con los años, este pequeño poblado fue creciendo, cobrando importancia y, bajo el protectorado de la Compañía de Jesús, reclamando el título de villa. En Mariquita se construyó la mina de plata más grande del Nuevo Reino y en Honda se instaló el estanco de tabaco, que a lo largo del siglo XVIII se convirtió en el principal producto de exportación de la Colonia. Entonces vinieron años de esplendor. El oro circulaba. Las manufacturas de la burguesía europea se veían. La prosperidad de la villa crecía. Conventos, escuelas, hospitales y teatros, hoy en ruinas, se construyeron rápidamente.

En el siglo XVIII, las promesas de la ilustración y el poderío económico de la región incubaron una sociedad preparada para recibir la República. El sabio Mutis estableció la casa de la Expedición Botánica en Mariquita. Bolívar, Sucre y Nariño cruzaron las empedradas calles de Honda y la independencia finalmente se dio. Entre tanto, la industrialización no se hizo esperar y silenciosamente echó raíces. Los barcos de vapor trajeron, cada vez con más frecuencia, el concreto, los puentes, las compañías gringas, británicas, francesas y alemanas. El puerto de Arranca Plumas se construyó; la plaza de mercado, una reliquia arquitectónica, hervía los domingos. El puente Navarro, construido por la misma empresa que hizo el Golden Gate en San Francisco, fue instalado sobre el Magdalena en 1894-1898. Cinco teatros, trilladoras de café que bajaban por el cable aéreo entre Manizales y Mariquita, el ferrocarril que iba hacia la costa ya rugía desenfrenado. Honda era una ciudad moderna, de familias comerciantes adineradas: los Samper, los López, los Owen. La casa de los López Pumarejo, en donde nació Alfonso, el dos veces presidente (en 1934 y 1949), queda frente a la Alcaldía y el río Gualí.

Pero “nada dura para siempre”, como dice la canción, y el comercio por el río Magdalena fue asesinado por el hierro de los rieles. La pesca fue cayendo, los precios del tabaco también, el café no volvió a pasar y del oro no se volvió a tener noticia. Las enormes casonas coloniales y los esbeltos edificios republicanos se agrietaron. Los teatros se arruinaron, las trilladoras se cubrieron de óxido y las tablas del puente Navarro se convirtieron en trampas mortales. La glorieta que conduce a las carreteras que van a la costa, Medellín, el Eje Cafetero y Cali se convirtió en el único sitio que transportadores y turistas frecuentan del viejo y alguna vez espléndido San Bartolomé de las Palmas de Honda. Hoy la gente se pregunta en qué momento ésta, la capital de la República Independiente de Mariquita, perdió su lugar en la historia. ¿Por qué la manigua se comió los rieles? ¿Por qué los teatros se entregaron a los ratones? ¿Por qué los aviones nunca volvieron a aterrizar y los barcos nunca volvieron a romper el Magdalena, el río Grande de la Magdalena, la razón de vida de este puerto estancado a su orilla?

Como don Pablo, el pescador que espera a que el Mohán proteja su subienda, don Juan de Dios, un ebanista, un carpintero, un reparador de instrumentos que afirma tener 90 años pero va para los cien, espera maldiciendo en voz baja, en un rincón de la plaza de mercado, a que la historia y el río de esta capital oxidada retomen su caudal.

Alfredo Molano Jimeno / amolano@elespectador.com | Elespectador.com

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sábado, 5 de noviembre de 2011

Concejales de Honda

Noviembre 5, 2011 - 04:59

Los electores de Honda eligieron el pasado domingo los concejales de sus localidades; los votantes participaron de la fiesta democrática nacional para decidir sobre los nuevos representantes, quienes iniciarán labores el próximo año.

3 Honda, conformarán las curules de igual número en los municipios tolimenses, según los reportes entregados por las Registradurías Municipales de cada localidad, consultadas por esta redacción.

Y Cambio Radical y la U, tuvieron un empate de tres candidatos elegidos para el Concejo de Honda.

Municipio de Honda

Franciney Barrero Hernández, del Partido Cambio Radical
Jairo Andrés Galeano Bulla, del Partido Liberal Colombiano
Orlando Sotomayor García, del Partido Liberal Colombiano
Carlos David Ñuztes, del Partido de la U
Gustavo Elkin Ospina Segura, del Movimiento de Integración y Oportunidades
Juan Manuel García Aya, del Partido Liberal Colombiano
Ronald Enrique Guzmán, del Partido de la U
Gonzalo Arciniegas Quiroga, del Partido Cambio Radical
Rosa María Argüello Ramírez, del Partido Cambio Radical
Rubén Darío Rodríguez Méndez, del Partido de la U
César Augusto Giraldo García, del Partido Conservador Colombiano
Jesús Orlando Beltrán Berrío, del Partido Conservador Colombiano
Dagoberto Doncel Barragán, del Partido Verde.

Tomado de:

http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/actualidad/politica/118789-concejales-de-cajamarca-espinal-fresno-y-honda

viernes, 4 de noviembre de 2011

Alejo Sabaraín Ramos, en honor de una gran patriota Por Alfredo Cardona Tobon

jueves 24 de febrero de 2011

Ni era realista ni novio de la Pola
Fue sólo un compañero de lucha de la Pola. Se formó como republicano y militó en los campamentos subversivos. Verdad
Alfredo Cardona Tobón
Alejo Sabaraín ha pasado a la historia como un personaje ligado sentimentalmente a Policarpa Salavarrieta, y su memoria ha sido tan falseada, que en un programa de televisión se tiene la desfachatez de mostrarlo como un realista que, en aras del amor, al final ve la luz de la libertad.
Para empezar a desbaratar falsedades hay que establecer que Alejo no fue novio de La Pola, fue un amigo o un camarada que conspiró al lado de Policarpa. Tampoco fue su amante como dice José María Espinosa en " Memorias de una abanderado", pues a Espinosa no le consta ningún amorío entre los dos jóvenes ,pues nunca conoció a La Pola
José Hilario López relata en sus "Memorias" su lucha al lado de Sabaraín en la campaña del sur y en forma magistral describe las últimas horas de Alejo y demás compañeros. En ninguna parte habla de un noviazgo entre Sabaraín y Policarpa, y hay que creerle, pues fue testigo de los hechos y su relato no fue de oídas como sucedió con Espinosa.
Ese romance largo y almibarado, tan repetido en la historia, fue invento de un oficial inglés, que influenciado por el romanticismo de la época, armó un idilio que en su época fue desmentido por la hermana de María Ignacia Valencia , novia de Sabaraín desde su prisión en Popayán.

¿QUIEN FUÉ ALEJO SABARAÍN?
El padre de Alejo fue un funcionario español y su madre una criolla realista En ese ambiente se esperaba que estuviera al lado de los peninsulares, pero pesaron más la influencia de sus amigos opuestos a los abusos coloniales y el pensamiento libertario del ilustre metalurgista Juan D´Eluyar, hombre de mundo muy allegado a su familia, que como buen vasco, era independista y enemigo de la realeza ibérica...
Alejo nació en Honda en 1795 y cursó los estudios básicos en su pueblo natal; y al contrario de lo que se dice, no tuvo tiempo de ir a Europa porque desde adolescente se unió a las tropas patriotas, en cuyos precarios campamentos se formó como militar republicano..
Días después del 20 de julio de 1810 Alejo Sabaraín se unió a la tropa de la Junta de Gobierno de Mariquita y con solo quince años de edad recibió el bautismo de fuego en el combate de “Gallinazo” donde con el título de alférez combatió al lado de las tropas de Honda en sus confrontaciones con Ambalema por el control de la región.
Cuando Cundinamarca extendió su dominio sobre lo que hoy es el Tolima, Alejo se unió a las tropas de Nariño y participó en las campañas de El Socorro y Pamplona. No está claro cuándo ni por qué los dos hermanos Sabaraín, Alejo y Leandro, resultaron luchando contra los españoles en la costa Atlántica; tampoco si lo hicieron bajo las banderas de Mompox o de Cartagena; pero fue así, pues el gobierno de Cundinamarca en un comunicado oficial reconoce el papel valeroso de estos jóvenes en las orillas del océano.
LA CAMPAÑA DEL SUR
En febrero de 1813 Alejo regresa a Santa Fe para recuperarse de una insolación severa y en los últimos días de septiembre de ese año se une a la expedición de Nariño que marcha a combatir al gobernador Tacón y a sus aliados quiteños
Nariño avanzó por territorio hostil sin un minuto de reposo. Combatió en Juanambú, en el Tablón de los Gómez, en la Cañada y en escaramuzas sin fin que fueron debilitando al ejército republicano acosado por el hambre, por la topografía y por las guerrillas patianas
Ante el sombrío panorama, Nariño consulta a los oficiales sobre la conveniencia de retroceder o continuar la campaña. El capitán Rengifo y el alférez Sabaraín propusieron la retirada; Nariño en gesto cruel, injusto y soberbio los llamó cobardes y los rebajó a la categoría de simples soldados.
Pese a semejante ultraje, Rengifo y Sabaráin siguieron combatiendo lado de Nariño. Después del desastre de Pasto, donde el Precursor quedó en manos enemigas, Sabaraín continuó en campaña bajo las órdenes de los generales Miguel Serviez y José María Cabal.
Las pugnas intestinas y el asedio constante de los españoles redujeron las fuerzas patriotas., que en su desespero y en un acto suicida se estrellaron contra las posiciones enemigas en la Cuchilla del Tambo. Muchos patriotas murieron y otros cayeron en poder de Sámano. La crueldad española fue inaudita, las ejecuciones a granel señalaban el triste final de Sabaráin, pero un indulto lo salva de la muerte y lo lleva a las prisiones de Santa Fe de Bogotá.
ALEJO Y MARIA IGNACIA VALENCIA
La generosa dama Doña Eusebia Caycedo Santamaría y su hija María Ignacia llevaban provisiones y medicinas a los patriotas prisioneros en Popayán. En la cárcel el apuesto Sabaraín conoció la bella niña y las rejas no fueron barrera para que el amor encendiera sus corazones y el idilio continuara en Santa Fe de Bogotá, adonde viajó Doña Eusebia cuando murió su esposo y su familia quedó bajo el amparo del Doctor Fernando Caycedo,.
El primero de julio de 1817 un indulto de Fernando VII libera a los prisioneros republicanos. Alejo vuelve a encontrarse con Ignacio Rodríguez, antiguo compañero de lucha que ahora comanda las guerrillas de Honda y se integra a las organizaciones rebeldes que operan en Santa Fe. El plan general es promover un levantamiento en la capital del virreinato con el apoyo de las guerrillas que actúan en el piedemonte llanero, en San Gil y por los lados de Honda. María Ignacia y otras prestantes damas santafereñas apoyan las operaciones mientras Sabaraín y la Pola establecen contacto con los insurgentes comandados por Rodríguez y por el cura Mariño.
EL SACRIFICIO DE ALEJO
A pesar de las represalias de “los pacificadores”, la resistencia contra los españoles no amaina. Hay levantamientos en el Valle, en el Huila, en el pie de monte llanero y en la provincia de El Socorro. Numerosos americanos, reclutados por los realistas, abandonan los cuarteles y se unen a las guerrillas de La Niebla, del cura Mariño y del general Santander..
Sabaráin cae prisionero cuando marcha con otros compañeros a los llanos de Casanare a reunirse con las fuerzas patriotas. Su captura es un duro golpe para los patriotas pues entre los elementos incautados a los rebeldes, los españoles le encuentran unas cartas que comprometen a La Pola y pone en evidencia la red subversiva.
Después de un simulacro de juicio, el general Sámano condena a la Pola, a Sabaraín y a otros insurgentes a morir en el cadalso. En la mañana del once de noviembre de 1817, María Ignacia observa desde el balcón de su casa la marcha de los condenados. Con el dolor en el alma despide a su amado, y bañada en lágrimas se hinca ante el crucifijo del pequeño oratorio a pedirle a Dios que detenga a los verdugos.
Las campanas tañen fúnebremente y el ruido acompasado del tambor va marcando los últimos instantes de los condenados a muerte. A pesar de las súplicas, no llega el milagro que implora María Ignacia y a las once de la mañana del 14 de noviembre de 1817 los verdugos cortan la vida de la Pola, de Antonio Galeano, de Antonio Suárez y de Manuel Manrufus. Después el pelotón de fusilamiento acribilla al poeta Arcos, a Arellano, a Manuel Díaz y a Alejo Sabarain y para completar la infamia recogen sus cuerpos ensangrentados y los cuelgan de la horca.
Las descargas punzaron como agujas al rojo los oídos de María Ignacia. El aleteo de la muerte se sintió en el oratorio y en ese momento empezó a marchitarse la vida de María Ignacia cuya alma voló al cielo tres meses más tarde. Con las descargas se ahogaron los últimos versos que el poeta Arcos, otro de los sacrificados, le compuso a Policarpa Salavarrieta.
Al anochecer, dos sacerdotes hermanos de la Pola, reclamaron el cuerpo de la joven La Cofradía de la Piedad del Templo de la Veracruz recogió los cadáveres de Alejo Sabaraín y demás compañeros de infortunio para darles cristiana sepultura.
La Patria- Papel Salmón- Febrero 6 de 2011

ANEXO

( Colaboración del Sr. Alberto Silva para historiayregion que complementa el artículo sobre Zabaraín)
Obviamente, mientras caía todo el ejercito en la Cuchilla, Mejía escapaba hacia La Plata, Huila, a través de la cordillera. A Bogotá enviaron presos a Francisco Cabal (primo hermano del general José María Cabal), a Alejo Zabaraín y a José Fernández Madrid, el presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, que había sido capturado en Chaparral, Tolima, luego de la catástrofe de la Cuchilla. Al general José María Cabal, sobre quien cayo todo el peso de la venganza de Samano, fue fusilado en Popayán junto con dos oficiales mas, los coroneles Quijano y Matute. Al salir de la cárcel al patíbulo, se detuvo frente a la celda de Tomas Cipriano de Mosquera y le dijo estas sentidas palabras (que casi todos los presos allí como López, Alcántara y Espinosa, escucharon): “Mosquerita, su tierna edad lo salvara; acuérdese de su general para vengarlo”. Esas palabras las repetiría Mosquera durante un discurso en el Congreso muchas décadas después, cuando fue presidente de Colombia.
A Francisco Cabal lo fusilarían en Bogotá; Zabaraín seria indultado, pero mas tarde volvería a ser capturado por auxiliar a la guerrilla de camino a los Llanos y fusilado también en Bogotá; a Fernández Madrid también lo indultaron, su nula experiencia militar lo había salvado del cadalzo, cuando lo capturaron pretendía salir por el Sur ‘hacia el Brasil’, a través del rió Putumayo. Una locura, pues no tenían una real conciencia de lo que significaba realizar esa travesía, que en su imaginación y con el escaso conocimiento geográfico de la época, pensaban que era una cuestión sencilla. Pidió clemencia a Morillo, pero este lo espeto, recordandole sus raíces españolas: "Usted sale dentro de tres días para Madrid (exiliado), vaya aprenda lealtad donde sus familiares, pero déjeme decirle que a mi usted no me engaña, usted es y seguirá siendo un traidor"....

Zabaraín y la Pola fueron al menos compañeros de revolución. Quizás hasta amantes. Lo de pertenecer y ayudar a las guerrillas del coronel José Ignacio Rodríguez (aquel que decapito al coronel español Asin en Calibio) también es cierto.
Pero se debe decir que Alejo fue capturado en la Cuchilla del Tambo, la última batalla de la 1ra. Republica, en 1816, cerca a Popayán, y que fue una catástrofe para los independientes. Murió la mitad del ejército y la otra mitad fue capturada. Una debacle total. Eso fue culpa del coronel antioqueño Liborio Mejía, quien sin escuchar razones se lanzo suicidamente con 700 hombres a trepar por la Cuchilla para ser derrotado por 2.000 realistas que lo triplicaban en número y además estaban en una posición elevada.
Allí cayo capturado Alejo Zabaraín, además de tres futuros presidentes de Colombia, José Hilario López, Pedro Alcántara Herrán y Tomas Cipriano de Mosquera, quienes para la época eran apenas unos adolescentes (López tenia 18, Alcántara 15, y Mosquera 17). A José Hilario López casi lo matan allí mismo los enardecidos españoles apenas se rindió el ejército en la Cuchilla.
Casi todos los capturados fueron enviados a las cárceles de Popayán. Además de Zabaraín, López, Alcántara y Mosquera, también cayeron Francisco Cabal y José María Espinosa, el abanderado de Nariño y pintor de la Independencia, que posteriormente nos lego para la historia, los cuadros hermosos de todas esas batallas donde él participo (Alto Palace, Calibio, Juanambú, Tacines, Ejidos de Pasto, El Palo y Cuchilla del Tambo).
A Mosquera lo salvo el hecho que fuese aun bastante joven, López se salvo de la ejecución por un pelo (llego hasta una cuadra del cadalso cuando lo hicieron devolver a la cárcel, era la forma como Samano los hacia sufrir); Espinosa fue liberado algún tiempo después (muy probablemente porque su rango de simple soldado se lo facilito, además estaba emparentado con familias prominentes de la época, y era sobrino político de Camilo Torres), pero al General vallecaucano José María Cabal, vencedor invicto en 13 combates y mano derecha de Nariño durante toda la campaña del sur, no escapo de la venganza de Samano.
Fue capturado arriba de Palmira. Había renunciado al mando del ejercito del Sur antes de la batalla de la Cuchilla del Tambo, y retirado a su hacienda, tras sostener desavenencias con los jóvenes oficiales como el impulsivo e inepto Liborio Mejía, quienes pensaban que Cabal era muy viejo y muy cobarde por no enfrentar a Samano en la Cuchilla. La historia le daría la razón a Cabal. Había sido un suicidio atacar a los españoles en la subida a la Cuchilla con tan poca gente

ANEXO
TOMADO DEL LIBRO MUJERES LIBERTADORAS DE ENRIQUE SANTOS MOLANO-Editrial Planeta- 2010
" Es verdad que Policarpa Salavarrieta y Alejo Savarain mueren en el mismo patíbulo y por la misma causa; es verdad que Policarpa dirigió el espionaje patriota en Santafé entre enero y septiembre de 1817; es verdad que su patriotismo y su amor a la libertad la llevaron a entregarles la vida. Policarpa no se ganó los arcabuzazs que segaron su vida ni su puesto de heroína porque hubiera estado aciendo calceta enla casa de doña Andrea Ricaurte de Lozano; pearo ¡ será verdad lo de sus amores con Alejo Sabaraín?. Muchos de sus biógrafos dejan entender que esos amores venían desde 1815 y que, cuando Savaraín marchó ese año a unirse a las tropas patriotas que se formaron al sur , se comprometió con Policarpa y fijaron fecha de matrimonio a su regreso, si regresaba.
Está documentado que Policarpa y Alejo nunca se conocieron antes de enero de 1817; y está documentado, también que Alejo Savaraín, de Honda por nacimiento, de familia distinguida, se había comprometido, en la época de su partida al sur, con la señorita María Ignacia Caicedo, miembro de aristocráticas familias de Popayány Santafé y en 1817 ocupaba la casa de frente a la iglesia y Colegio del Rosario, desde ahí daba Maria Ignacia noticias al prisionero escribiéndolas en el ruedo inferior de la ropa blanca, que descubria en el balcón en los momentos oportunos. Allí pasó ella la última noche de Alejo Savaraín, inmóvil y en vela, y, cuando oyó la campana que anunciaba la marcha de su novio al cadalso, perdió la voz, quedó herida de parálisis, y murió a los pocos días.
Esta historia narrada por Rafael Pombo, allegado a María Ignacia no deja duda sobre su veracidad.
Pudo ser que, en los ocho meses de su tabajo como espías, la hermosa Policarpa y el apuesto Alejo se habiesen enamorado, pero no hay huellas visibles que nos permitan darlo por hecho. El oficial de la Legión Británica que estampa en sus memorias el romántico relato sobre la muerte de los dos amantes no menciona en ningún momento el nombre de Alejo Savaraín, solo se refiere al amante o prometido. Doña Andrea Ricaurte nisiquiera habla de que Policarpa hubiese tenido amores con alguien. Ni sobre el asunto mienta una sílaba en sus Memorias quienfue testigo presencial de la captura, la condena y el fusilamento de Policarpa , y que estuvo a un dedo de ser uno de los fusiladores, el general, procer y presidente ( 1849-1853) Jo sé Hilario López.

ANEXO II
Ver " Verdad y ficción en la vida de la Pola" en este blog y "Policarpa Salavarrieta y las guerrillas patriotas" en este mismo blog.
Tomado de:

jueves, 3 de noviembre de 2011

El nuevo Concejo Municipal de Honda

Estos son los 13 concejales elegidos:

1.- FRANCINEY BARRERA ( CR.) 433 VOTOS;
2.-ANDRES GALEANO ( PARTIDO LIBERAL) 424 VOTOS;
3.- ORLANDO SOTOMAYOR ( liberal )350VOTOS;
4.- DAVID ÑUSTEZ ( PARTIDO LA U.) 347 VOTOS,
5.- ELKIN OSPINA ( MIO ) 335 VOTOS;
6.- JUAN MANUEL GARCIA AYA ( LIBERAL ) 293 VOTOS;
7.- ROLAND GUZMAN ( U ) 262 VOTOS;
8 GONZALO ARCINIEGAS ( CR ) 248 VOTOS;
9 ROSA ARGUELLO ( CR ) 230 VOTOS;
10.-RUBEN DARTIO RODRIGUEZ MENDEZ ( PARTIDO LA U ) 222 VOTOS;
11.- CESAR GIRALDO (CONSERVADOR) 179 VOTOS;
12.- ORLANDO BELTRAN ( CONSERVADOR ) 169 VOTOS; Y
13 .- DAGOBERTO DONCEL ( VERDE ) 148 VOTOS.
ESTOS SON LOS 13 CONCEJALES DE HONDA, ESCRUTADO EL 100%

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Ing. WILLIAM PÉREZ COTRINO
Gerente NEXUS
Cel. 314-4431573
Bogotá D.C. - Colombia

"No dudes nunca que un grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueden cambiar el mundo...de hecho, es lo único que siempre ha logrado cambiarlo" Margaret Mead

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Medios de comunicación de Honda, útiles para la historia y el turismo

Los medios de comunicación de Honda han sido de gran importancia para la difusión de la cultura y la historia de una región que aparte de ser catalogada como la “Ciudad de los Puentes”, es conocida por la infinidad de historias y periodistas que estas tierras han visto nacer.

De este municipio se reconocen tres medios, tres historias y tres periodistas.

Fernando Montoya trabajó durante varios años en el periódico El Tiempo, en Bogotá, y luego se trasladó a Honda asombrado por su historia y por la cantidad de periodistas importantes que surgieron de esta región. Viendo que se acababa la difusión de la cultura de este municipio y apasionado por su labor como periodista decidió fundar hace 13 años el periódico El Puente, cuyo significado se sustenta en dos palabras: unión y comunicación.

“Con mi labor he llegado a muchos lugares, he trasmitido muchas historias y he servido como ‘puente’ al turismo de Honda”. dice Fernando Montoya

Este periódico no está organizado de una manera convencional (por secciones), ya que está hecho para el interés de la región, sus historias, eventos y festividades que no solo han sido llamativos para Honda sino para las localidades aledañas.

Cada 15 días los habitantes están a la espera de la publicación de este periódico del que salen 20.000 impresiones que llegan desde Bogotá para ser distribuidas por toda la región.

Henry Ramírez es otro de los periodistas de esta región que trabaja con el canal comunitario Honda TV, que lleva al aire 1 año y fue consolidado con el apoyo de la Comisión Nacional de Televisión para mostrar no solo las actividades de Honda sino documentales y trabajos de otros municipios del país que complementen la cultura de la región.

Once personas trabajan conjuntamente para todos los días entregar información que interese a los habitantes, como documentales y programas especiales, además del cubrimiento de eventos deportivos, culturales e históricos.

A ellos se suma Jesús Franco, que trabaja para la emisora de Oxígeno de Caracol, que es emitida regionalmente y que fue fundada desde 1998 como un espacio para reproducir la información de Honda.

Gracias a la Cámara de Comercio de Honda, la Oficina de Turismo y la Biblioteca del Banco de la República esta emisora ha trasmitido información de interés regional que ha servido para atraer miles de visitantes interesados en los diferentes eventos y festividades que se realizan durante el año en Honda.

Así, los medios de comunicación del municipio, con periodistas apasionados por la región, no solo promueven a Honda como un sitio turístico, también se encargan de preservar su historia y expandir su cultura a través de la radio, la prensa escrita y la televisión.

Tomado de:

Honda, Tolima The City Paper Edward Davey 4 October 2011


The small town of Honda is a gem in the centre of Colombia, a Cartagena by the River Magdalena, and a place well worth discovering. The City Paper was invited to visit by Gareth Hughes, a Welshman whose family has lived there since the late nineteenth century, and whose father, David Robert Owen Hughes, was a popular Mayor of the town in the 1980s.

The journey from Bogotá to Honda takes three hours, on an at times precarious road which weaves its way through spellbindingly beautiful countryside, with mountains, valleys, infinite shades of green, forest and precipitous drops. The approach to the Magdalena Valley is marked by the increasing heat – and the presence of bananas, oranges and coffee by the roadside. Warm breezes from the river provide scant relief.

Honda, once home to Colombia’s Ondamas and Gualíes indigenous peoples (as the archeological ruins and cave drawings in its surroundings attest), was conquered by the Spanish in 1540. By the mid-seventeenth century, the town had become an important and prosperous part of the colonial enterprise, and an obligatory stopping point for all boats on their journey along the River Magdalena.

The town’s Barrio Alto del Rosario is a warren of cobbled, steep streets dating from this time: the houses have thick stone walls, elegant wooden window frames and balconies, and imposing doors opening onto cool interior patios with abundant vegetation. There is a Mediterranean, Moorish feel, reminiscent of Seville or Córdoba; and a pleasing mix of decrepitude and, in some cases, tasteful restoration.

Down the hill from this Barrio, and nearer the river, there is an elegant Republican marketplace – the ‘Plaza de Mercado’ – which was built by an English engineer, Harry Valsint, from 1917 to 1935. The Plaza is a national monument, with its 148 green and white Doric columns housing a plethora of small clothes shops, fruit and vegetable stalls, ‘minute’ sellers and the like.

Honda is a town of some thirty bridges, of which the ‘Puente Navarro’ is the finest. Built between 1894 and 1898, this was the first metallic bridge to be built in the whole of Central and South America: its benefactor, Bernardo Navarro Bohórquez, contracted Norman Nichols, responsible for the Golden Gate, to lead the construction.

A walk across the bridge as the sun sets over the surrounding hills is an uplifting, exhilarating experience: families are walking or cycling home, with parents taking care to escort their younger children over the holes in the planks through which one could easily slip into the river some hundred metres below.

My guide in Honda is a local historian and professor, Tiberio Murcia Godoy, who has written a book about the town and who maintains several blogs about its history. Tiberio is a splendid guide as we walk the streets, pointing out, amongst many other places, ‘La Pilda’, a brothel famous nationwide in the mid-twentieth century, to which it seems politicians and the wealthy from across the land would flock; the now defunct railway station, which was built at the turn of the twentieth century by the Dorada Railway Company Limited and a Cuban architect Francisco Javier Cisneros; the Museo del Rio Magdalena, a simple collection housed in an old stables by the water’s edge; the Alfonso López Pumarejo museum, where Colombia’s twice former President was born, and which houses a good collection of photographs and speeches; the Spanish, French, English and American consul building; and a nineteenth-century pharmacy which continues to operate today.

We also spend a fascinating half hour in the town’s cemetery, which includes the graves of a number of the British, German, American, Lebanese, Palestinian and other foreigners who lived in Honda and made it their home during the prosperous years of the mining, coffee and agricultural booms – all intimately linked to the river – of recent centuries.

Tiberio describes, too, the Biblical scene each February in which the fishermen of the region congregate in Honda on the banks of the river to celebrate and participate in the ‘subienda’: the time of the year when the fish nestle in the river banks to hatch their offspring, and in which the fish stocks of the Magdalena seem to recover for a short while their former abundance.

Honda is an excellent base from which to discover the surrounding towns and countryside: I went to Mariquita, home to Mutis’ Real Expedición Botánica in the early nineteenth century, that extraordinary attempt to chronicle Colombia’s biodiversity; Armero, the village which was flattened and lost following the Ruiz Volcano earthquake in 1985, and now eerily preserved; and Ambalema, a small town by the Magdalena famous for its tobacco (said to be Churchill’s favourite) and for the intricate architecture of its houses.

There are two fine hotels in Honda: Posada Las Trampas (www.posadalastrampas.com), a boutique hotel in a series of adjoining colonial houses lovingly restored by Gareth Hughes in Calle de Las Trampas; and the Hotel La Belle Epoque, run by the Spanish-English Nadia Diamond (www.casabelleepoque.com).


Tanga, la otra pieza del rompecabezas. /Cuando iban a atentar contra el puente Luis Ignacio Andrade/

El Espectador
Febrero 23, 2003

Desde una casa localizada a 200 metros del río Magdalena, Édgar Morea Morales, conocido como Javier Tanga, vigilaba el puente Laureano Gómez que comunica a Honda con Puerto Bogotá, Cundinamarca.

Este hombre, que pertenecía al frente I de las Farc y recibía órdenes directas del Mono Jojoy, según la Fiscalía no sólo tenía la misión de atentar contra el puente de Honda.
También el de Suárez, cerca de Espinal (Tolima), y el de Girardot en Cundinamarca. Pero la misión de Tanga iba más allá. Según las autoridades, dirigió la construcción de la bomba que destruyó El Nogal.

Los investigadores pudieron establecer que el viernes 7 de febrero, día del atentado al norte de Bogotá, Tanga estuvo a dos cuadras del exclusivo club dirigiendo el ataque. Y ese mismo fin de semana se movilizó hasta Honda, Tolima.

La captura de Morea se empezó a gestar el pasado 8 de febrero, cuando la Policía de Bogotá interceptó una comunicación en la que le informaban la entrega de un camión en Villeta.

De inmediato, ocho agentes encubiertos de la Policía viajaron hasta allí, pero no encontraron pistas del camión ni de Tanga. Los policías volvieron a Bogotá, e interceptaron otra llamada que aseguraba que el vehículo lo entregarían en Honda.

Llamadas posteriores llevaron a concluir que otros vehículos estaban siendo acondicionados en el barrio Kennedy de Bogotá. Precisamente en la transversal 73 con calle 42 sur, donde fue capturado Luis Alfredo Moreno Valero, de 33 años, cuando intentaba abordar el camión Dodge 300 de color rojo de placa GPD 784 que transportaba una estructura metálica en forma cónica. La misión de Moreno era llevar el camión a Girardot.

La captura de Moreno llevó a la detención de Antonio José González, alias Franco y quien según las autoridades, era la mano derecha de Tanga y el encargado de armar los carros bomba. Fue capturado en la Autopista Sur con Avenida Boyacá, junto con Yenny Patricia Olivares, alias Claudia, la mujer que trabajaba para Tanga y la
encargada comprar una casa en Flandes, Tolima, a escasos 100 metros del río Magdalena. Desde allí hacía inteligencia para establecer las horas de mayor circulación vehicular sobre el puente.

En la vivienda de Claudia, los agentes capturaron a María Lindera Rojas Mancipe, alias Marcela, a quien le encontraron fotografías del puente que comunica a Flandes con Girardot y el de Suárez, en Espinal.

Con todas estas evidencias, la Policía diseñó el operativo en Honda –donde precisamente estaban de fiesta el fin de semana pasado– contra Morea, quien atendía una caseta de venta de cerveza bajo las estructuras del puente que cruza el Magdalena. Desde allí y desde su casa, localizada en la carrera 12 número 32-41, Tanga vigilaba y estudiaba los sitios claves para colocar las cargas explosivas contra el puente.

En esa vivienda Tanga vivía con su esposa Sandra Patricia Bejarano Montenegro, de 22 años, y su prima Mercy Morea Avendaño, de 21.

Además de los seguimientos, la Policía infiltró a dos investigadoras que llegaron a la caseta. Tomaron cerveza, bailaron y entraron en confianza con el guerrillero. La reunión continuó en la casa de Tanga, donde descubrieron un camión Ford 350 de placa FTN 520 con cargas explosivas del tipo “sombrero chino” de gran tamaño.

Estas cargas o estructuras metálicas en forma de cono tenían 1,80 metros de alto por 80 centímetros de radio, con capacidad para almacenar hasta 750 kilos de explosivos, dijeron los expertos antiexplosivos.

Con todos estos elementos los investigadores solicitaron el apoyo de la Aviación del Ejército y en sobrevuelos y con telescopios localizaron la casa de Tanga y constataron que tenía listo el camión para volar el puente Laureano Gómez, hecho que llevó a que el domingo pasado fuera capturado al lado de su mujer y su prima. “Ya ustedes saben quién soy yo. Desde este momento no hablo más”, dijo.

¿Quién es ‘Tanga’?

De Tanga, las autoridades saben que llevaba 15 años en las Farc y que desde hace seis residía esporádicamente en Honda, pues su centro de operaciones era el Guaviare, donde recibió instrucción en explosivos de miembros del Ira y de Eta.

Dicen los organismos de seguridad que Morea Morales fue el encargado de diseñar y acondicionar la dirección de los carro bomba que se activarían a control remoto y que fueron incautados por la Policía.

Tanga, quien apareció en la zona de distensión en los registros de los noticieros de televisión, es uno de los guerrilleros más cercanos a Jojoy. De 36 años y natural del Huila, tenía la orden del secretariado de incomunicar a Bogotá. Por ello, durante el último año visitó a cada uno de los frentes de las Farc para instruirlos en el uso de
explosivos.

Como hombre de confianza de Jojoy, le encomendaron la jefatura del grupo Hernando González Acosta, calificado como el nuevo grupo élite de 300 guerrilleros de la organización para realizar los atentados terroristas en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.

Según la Policía, un último camión para ser utilizado con explosivos y ordenado por Tanga fue incautado en la carrera 6 con calle 20, en el barrio La Estanzuela de Bogotá.

Tomado de: http://www.latinamericanstudies.org/farc/farc-tanga.htm