miércoles, 8 de marzo de 2023

¡Luto en el periodismo tolimense! Muere Luis Fernando Montoya, fundador de ‘El Puente de Honda’ EL NUEVO DIA

 


Crédito: Suministrado / Archivo / El Nuevo Día.Se fue un grande del periodismo.

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Sus colegas de la región expresaron el pesar por su partida, un hombre que siempre estuvo dispuesto a contar la verdad y ayudar a su comunidad.
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Luis Fernando Montoya, periodista tolimense y fundador del periódico ‘El Puente de Honda’, falleció en las últimas horas dejando un gran vacío en el periodismo del Departamento, en la memoria de su comunidad y en los corazones de sus colegas.

Amable, entregado y apasionado, Montoya creó hace 24 años este medio de comunicación viendo que hacía falta un periódico de carácter regional que pudiera darle voz a las necesidades de esta zona del departamento, por lo cual recopiló toda la información necesaria y se aventuró.

“Si me iba para la cordillera me encontraba con grupos de las guerrillas, pero si me iba para el sector del plano quedaba en medio de las autodefensas. Era complicado, pero siempre se intentó hacer periodismo de la mejor manera”, contó en entrevista con El Nuevo Día en el año 2020, cuando su amado medio cumplía 22 años de existencia.

Aunque debía enfrentarse con muchas dificultades, continuó con su noble misión y el deseo firme de ayudar a su pueblo. “La importancia del periodismo regional es que se le da una voz a la comunidad, poder transmitir sus inquietudes. Muchos ciudadanos se acercan a los periodistas como una forma de canalizar sus preocupaciones y uno los escucha y los transmite, siempre con las pruebas como sustento”, dijo en ese entonces.

 

Sobre su deceso

Luis Fernando Montoya falleció en las instalaciones de la Clínica Tolima, mientras estaba en el quirófano sometiéndose a una delicada cirugía del corazón.

Ahora, todos sus colegas, amigos y familiares, están de luto por tan grande pérdida. Desde El Nuevo Día, expresamos nuestro profundo dolor y tristeza por la partida de un hombre que fue ejemplo para nuestros periodistas, y que además nos ayudó mucho en el ejercicio de nuestra labor.

Hasta siempre Luis Fernando, gracias.

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Tomado de:

¡Luto en el periodismo tolimense! Muere Luis Fernando Montoya, fundador de ‘El Puente de Honda’ | El Nuevo Día (elnuevodia.com.co)


Tristeza por la muerte del periodista tolimense Luis Fernando Montoya EL CRONISTA


 

Tristeza por la muerte del periodista tolimense Luis Fernando Montoya

Adios a Luis Fernando Montoya Londoño

Luis Fernando Montoya Londoño
( q.e.pd
 

Adiós al amigo, compañero, colega, consejero y periodista Luis Fernando Montoya Londoño . muchos y gratos recuerdos tuvimos quienes le tratamos. Abrió sus micrófonos, páginas, face live a este servidor .

EL PUENTE fue tribuna donde publique artículos sobre historia de Honda y la región. La muerte, don natural de la vida, nos acoge en cualquier momento.

Agrado a. unos, desagrado a otros, y continuo con este oficio peligroso en Colombia y el mundo como es el periodismo, hasta el último momento escribió, hasta cuando el poco halo de vida quedo.


A su hija Gina Alessandra Montoya Guzman, madre, hermanos y demas familiares, le acompañamos en su dolor

El día de hoy 8 de marzo, hasta el cielo lloro en millones de gotas. Resta decir GRACIAS. ( En la foto Jesús Franco Gordillo, y esposa . Luis Fernando, Fruko, Tiberio Murcia Godoy II en un Festival Nacional del Río





lunes, 13 de febrero de 2023

Ondama el guerrero de la libertad por Tiberio Murcia Godoy

 



                                              Ondama

Ilustración de Carlos Alfonso  Vargas

Tomado del libro Descubirneo la Villa de San bartolome de Honda, catedra local. Murcia G. T 2012

Cuando hombres de piel blanca provenientes de un país lejano , al otro lado del mar llegaron a estos territorios inhóspitos, envueltos dentro de una coraza metálica que les hacia sentir invencibles e inexpugnables en sus ataques fieros, arrojados a seres a quienes ellos creían naturales sin alma, pero al contrario de lo que el blanco creía, estos naturales eran limpios, conservados, que vivían disfrutando la naturaleza, y les llamaron “indios” porque ni idean tenían estos hombres blancos en donde se encontraban, solo venían aferrados a cargarse todo lo que brillara, por un metal que ellos llamaban oro, pero la leyenda le denomino “ El Dorado”. Pero cuando estos hombres se encontraron frente a frente, ellos, los blancos con su armatoste, y ellos, los “indios” con su lanza y cuerpo desnudo, armados solo de su coraje, rindiendo culto al valor, supieron que la conquista no les iba a ser fácil.
"En cumbres de subida rigurosa
hay en el Nuevo reino de Granada
una tierra de gente belicosa
robusta, diestra, suelta y alentada:
en lanza, maza, flecha venenosa:
desde que nace bien ejercitada.
y esta provincia que Guali su nombre,
con hechos atrevidos nos asombra".(1)

Aquí en nuestro territorio los aborígenes eran denominados “Ondaimas y Gualies” de la tribu Panche, familia lingüística de los “Caribes”, aborígenes acostumbrados a vivir sin restricciones a lo ancho y largo de valles, montañas y ríos, y quienes desconocían la palabra “esclavitud”. Y a eso llegaron los hombres blancos, a ofrecerles baratijas para someterlos y ponerlos a laborar en las minas, en sus casas o como bogas en el río Arly, pero eso si, sin libertad. Al frente de los aborígenes Ondaimas y Gualies, se encontraba el Cacique Ondama quien ostentaba el liderazgo por su gallardía y valentía en los combates. Ondama venía de la raza que había expulsado a los Chibchas de las ribera del Caripuaña, Yuma o el Arly, nacido en las refrescantes y cristalinas aguas del río Guali. De guipa le habían puesto las tablillas para deformarle su cráneo para ostentar respeto, fiereza y temor a los suyos y contrarios. Ondama era musculoso y altivo, con labios horadados y zarcillas en las orejas y la nariz, teñía con jaque o achiote sus pantorrillas y molledos de sus brazos, y su cabeza era adornada con plumas de diversos colores irradiando temor. En sus inicios participo en las danzas guerreras donde se ponían los pellejos de un rostro desollado de un enemigo que había caído en combate, lo que le fortaleció para entrar muchas veces en lucha con feroz grito, al son de caracoles y cornetas hechas con canillas de indios, utilizando macanas de chontas de dos filos, dardos de palma, hondas de fique, hacha y flechas envenenadas como armas.

"lo cual mostraban todas a la clara,
y desta voluntad nadie discrepa:
y ansí para defensa se prepara
Uxiate, Totoz y Niquatepa,
Avea, Pompoma, Pedro Cimarra
Cirirqua, Uniqua, Ondama y Uniatepa,
y otros cercanos que con gente diestra
pensaban defenderse de la nuestra".(2)

Caciques como Yuldama, Uniatepa, Abeo, Cimara, Unicoa, Cirircua, Pompoma combatieron hombro a hombro con Ondama, para expulsar de sus territorios al hombre blanco, quien portando armaduras, caballos y armas de fuego, atacaban cada día mas con cizaña en su campaña de colonización, que solo era de exterminación o esclavización, pero aun así muchos aborígenes de este territorio prefirieron morir en combate que caer como esclavo, uno de estos el Cacique Yuldama fue abatido por el español Juan Esteban

"Encuéntranse los dos de buena gana,
dura la contención y la porfia;
los golpes de la espada castellana
con otros más pe

sados rebatía
la fuerza y el furor de la macana
de que el bárbaro fuerte se valía,
con la preteza, prontitud, talante,
que pedía conflicto semejante.
El español escudo ya deshecho,
con respuesta mayor que la pregunta,
Juan Esteban entró con pie derecho,
uñas abajo, y enclavó la punta
por la tetila del siniestro pecho,
y el alma con la sangre salió junta,
privando del vivir a quien buenos
había hecho muhas vidas menos"(3)

Y así uno a uno fueron ofrendando sus vidas por la libertad. En un día soleado que agonizaba, y preparábase para una noche de luna llena brillante, Ondama cayó en combate, a su lado estaban Ujiate, Totor y Niquiatepa, pero la muerte le sorprendió. Fue así como el valle y las montañas circunvecinas se encontraban resplandecientes por la luna llena que guiaban el camino a los numerosos aborígenes que iban a rendirle homenaje. Mientras el dujo, banco donde siempre se sentaba, estaba vació. Allí al lado de un cuerpo inerte que trasegó y combatió valerosamente por la libertad, sus hombres le rendían homenaje a quien en vida se le llamo Cacique Ondama. Y que para orgullo de todos nosotros aun se evoca su nombre en la ciudad de Honda, territorio en el cual lucho por la libertad.

Bibliografia:
(1) Elegias de varones Ilustres de Indias. Juan de Castellanos. Selene Impresos. Bogotá. 1997. Pág. 1371.
(2) Ibid. pág. 1372.
(3). Ibid. Pág. 1373.