jueves, 17 de septiembre de 2020

Museo del río Magdalena tercer lugar con su proyecto "La Magdalena, un caudal de mujeres" en Iberoamérica

Museo del río Magdalena

(Foto tomada de https://museodelriomagdalena.org/)

El tercer lugar lo ocupa La Magdalena, un Caudal de Mujeres, del Museo del Río Magdalena (Colombia), que plantea una estrategia educativa de reconocimiento de las mujeres de esta región de Colombia, a través de un recorrido virtual por la línea del río Magdalena, que ofrezca un itinerario que de voz y protagonismo de la mujer en poblaciones ribereñas; haciendo visible la pluralidad de saberes y relatos tradicionalmente excluidos de la historia oficial.

German Ferro Medina, curador del museo, "Hoy hemos sido seleccionados entre un grupo de más de 200 propuestas de todos los pauses de Iberoamérica. Estamos contentos. la visibilidad del museo del río Magdalena ubicado en Honda Colombia es notable en este entorno internacional.

 

lunes, 14 de septiembre de 2020

El camino de Honda que cuenta la historia colonial de Cundinamarca Tribunal de Cundinamarca ordenó iniciar proceso para considerarlo bien de interés cultural. EL TIEMPO


  

MINISTERIO DE CULTURA

 

 

Por: Justicia
 
13 de septiembre 2020 , 08:18 p. m.

El Camino Real de Honda es considerado la primera ruta hispánica en la Nueva Granada. Sin embargo, las entidades del Gobierno no se habían interesado en la ruta que transitaron grandes personajes históricos.

En un fallo de primera instancia, de una acción popular, conocido por EL TIEMPO, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó a la Nación a través del Ministerio de Cultura y varios entes territoriales que terminen la actuación administrativa para que el camino sea considerado un inmueble de connotación histórica clasificado como un bien de interés cultural.

Dicho camino comprende más de 64 kilómetros en cuatro tramos. El primero parte de Puerto Gallote y llega a la cabecera de Guaduas. El segundo, de Guaduas hasta Villeta. El tercero, de Villeta a Albán y de allí, el cuarto tramo, llega a Facatativá.

“Es un camino cargado de historia y leyendas que fue recorrido por personajes ilustres, y fue referido en diferentes obras literarias, escritas por intrépidos aventureros, nacionales y extranjeros”, indica el documento del fallo que relata los hechos explicados por Andrés Mauricio Vela, promotor de la acción popular.

Este pasadizo histórico fue la vía de acceso más importante a Bogotá por lo menos durante 300 años, de 1558 a 1940, y se convirtió en el camino más emblemático del país en esos años.

En algunos tramos, señala Vela, el camino se ha deteriorado y ha perdido su continuidad. El mismo deterioro lo han sufrido las posadas hechas de adobe que permanecen en sus orillas y servían de estancias para los caminantes.

En el fallo, con ponencia de Felipe Alirio Solarte Maya, el Tribunal precisó que, de acuerdo con la ley, el Camino Real de Honda es un bien de uso público que forma parte del patrimonio del Estado.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada de nuevas tecnologías para la construcción de la vía moderna entre Guaduas y Bogotá, el camino ha sido abandonado y olvidado, además de objeto de controversias.

El Tribunal reconoce que dicho camino posee valor cultural y es necesario que se adopten “las medidas de protección necesarias en aras de garantizar que las autoridades atiendan, en tiempo real y material, los estudios necesarios en aras a declarar al Camino Real de Honda como un bien de interés cultural”.

Por lo anterior, el cuerpo colegiado declaró que existe una amenaza a la protección del derecho colectivo a la protección del patrimonio cultural de la Nación.

Por ahora, las autoridades deberán continuar con el proceso administrativo para que, de una vez por todas, se proteja dicho camino, que por años sirvió como ruta para el tránsito de virreyes, presidentes y otros personajes ilustres del país.
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Tomado de:

sábado, 12 de septiembre de 2020

Honda, la reina destronada por José María Samper Agudelo (Febrero de 1858)

Honda, vista  desde la moya de Santa  Marta
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.Honda, la reina destronada, sombra de su lejano esplendor; se presentaba á mis ojos con su manto azul y sus ruinas cubiertas de parásitas, mas triste y mas hermosa que nunca. Jerusalén del poema oscuro de mi juventud, la dejaba entre sus colinas y sus bosques como un santuario de recuerdos venerables. La madre recibía el adiós del hijo viajero: mi pensamiento la comprendía mejor que nunca!

Dejar la tierra natal ¡este solo hecho entraña un drama entero para el corazón! Qué momento tan solemne aquel, de recogimiento para el alma del viajero, de esperanza profunda y de temor supremo!

 Al dejar la playa arenosa donde quiebra sus hondas el majestuoso Magdalena, creía separarme de un inmenso tesoro. Ahí quedaban: la tumba de mi padre, las tradiciones de familia, la ceniza del hogar, las dulces memorias, los caprichos y los locos amores de la juventud, los amigos, la fortuna, la libertad, el aire, el cielo, los mil rumores vagos y confusos, y todo ese adorable conjunto de impresiones y sueños, de pesares y recuerdos, de infortunios y dichas, que se llama la Patria!... Todo eso quedaba atrás, como sepultado en un panteón cuya portada era Honda! ¿Y adelante?... Lo vago y desconocido,—lo infinito y maravilloso;—eso que el corazón acaricia en sus sueños de esperanza, y que la duda cubre con sus sombras cuando el viajero se dice: ¡quién sabe!

 Honda es una vieja ciudad, enteramente española por su construcción, pero de un aspecto tan caprichoso y pintoresco que llega hasta las proporciones de lo romántico. El rio Magdalena, la grande arteria del comercio de Nueva Granada, después de haber traído por algunas leguas la dirección de S. E. á O., pierde repentinamente su mansedumbre, se estrecha entre las altas rocas de dos serranías paralelas, y torciendo directamente al norte se lanza por entre raudales pedregosos, coronado de espuma, bramando como la gran mole de una catarata, y, como fatigado de ese descenso tormentoso, va á reposarse, una legua mas abajo, lamiendo suavemente las anchas playas de la Bodega. Una llanura de cuatro leguas, interrumpida por algunos bosques y colinas; pintorescos y de lujosa vegetación, viene desde la derruida ciudad de Mariquita (la tumba del conquistador Quesada), al pié de la cordillera central de los Andes, y termina sobre la orilla izquierda del Magdalena, dominando el áspero raudal que los naturales llaman el Salto. El primoroso rio Gualí, azul, saltador, espumante como un torrente, y orrilado por suntuosas arboledas, limita la llanura por el norte, y corriendo de O. á E. viene á darle su limpio tributo al Magdalena, dividiendo en dos partes la ciudad de Honda; en tanto que á 400 metros mas arriba una hermosa quebrada desemboca también, cortando la playa del puerto principal.

 Vista de fuera, Honda parece una ciudad oriental ó morisca, ya par su caprichosa situación y sus edificios de pesada mampostería, ya por el contraste de los colores, los techos, los blancos ó negros muros, las formas extravagantes y los balcones y azoteas, ya en fin por los penachos de los altos cocoteros, meciéndose blandamente como para abrigar con su sombra la ciudad, protegiéndola contra los rayos de un sol abrasador, que brilla en la mitad de un cielo eternamente azul y trasparente.

 Honda tiene una población de 5,000 almas, y es el gran puerto de escala del comercio interior de la República. Si en la época de la colonia fué la vía del comercio europeo respecto del Ecuador y el Perú, la independencia de Colombia, el tránsito por el Istmo de Panamá y un espantoso terremoto que la redujo á escombros en junio de 1805, le hicieron perder su primitiva importancia comercial. Hoy no es mas que una plaza de tránsito, que empieza á resucitar en medio de los escombros, gracias á la agricultura interior y á las grandes ventajas que le ofrece la navegación del Magdalena.

 No he visto jamás una ciudad en donde estén tan bien representadas como en Honda la vida, que se ostenta en el poder de una naturaleza exuberante y espléndida, y de un comercio activo, y la muerte, que parece anidarse en la soledad de las ruinas ennegrecidas por el tiempo. Luchando la una contra la otra sin cesar, no es dudoso á quién tocará la victoria; es á la primera, protegida por la libertad y la industria, representantes del progreso, que es la síntesis de la vida!

  La ciudad de Honda es el límite ó centro de dos regiones enteramente distintas: hácia el sur y el oriente las admirables comarcas del alto Magdalena; hácia el norte las soledades infinitas, los desiertos ardientes y la monótona uniformidad del bajo Magdalena. Arriba la mas espléndida región de la Colombia meridional; un panorama infinitamente variado de llanuras y colinas, de selvas y montañas, de contrastes interminables en las formas, los colores y los recursos de la naturaleza; y toda esa sucesion de valles lacustres y de lujosas serranías, enriquecida por una poblacion activa, numerosa y bastante civilizada, y por las obras de una agricultura progresiva, que se mancomuna con el comercio, la industria pecuaria, las artes y la minería. Allí, en toda esa comarca primorosa, ardiente paraíso de Nueva Granada, se ve la vida social, el desarrollo activo, la civilización.
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SAMPER Agudelo José María ( ) Viajes de un colombiano en Europa. Volumen I y II