domingo, 30 de agosto de 2020

Evocando a Jorge Artel, el poeta negro de América, y su visita a Honda en 1933 Por Tiberio Murcia Godoy*

 

Jorge Artel (Agapito De Arco Coneo)

Agapito De Arco Coneo, reconocido a nivel mundial como Jorge Artel, y considerado por la prensa nacional, el, “Contemporáneo de los poetas de la generación Piedra y cielo , su obra se forjó paralela a la de escritores como Aurelio Arturo, Eduardo Carranza y Arturo Camacho Ramírez, y de Jorge Rojas y Fernando Charry Lara”, y.Junto al momposino Candelario Obeso, Jorge Artel fue uno de los más grandes exponentes de la poesía de las negritudes en Colombia”, (1)

. 

Este, “Poeta, periodista, crítico literario, profesor, abogado y novelista colombiano que sobresalió por su exaltación de los valores de la raza negra y del sentir y el vivir caribeños. Nació en el barrio Getsemaní de Cartagena el 27 de abril de 1909. Obtuvo el título de Bachiller en Filosofía y Letras en el Instituto Politécnico de Martínez Olier. En 1945 se recibió como abogado de la Universidad de Cartagena, con la tesis “Defensa Preventiva del Estado o el Derecho penal, frente a los problemas de la cultura popular en Colombia”. Realmente nunca ejerció la profesión como abogado litigante; el periodismo, los viajes y la poesía fueron sus ocupaciones predominantes. No obstante, por escaso tiempo ocupó el cargo de Jefe de Instrucción Pública en el Departamento de Bolívar y también fue Inspector de Policía en el Corregimiento de Santa Elena, un populoso sector de Medellín”.(2)

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Muchos lo destacaron por que, “Su poesía negra está marcada por el tono marino del tambor y las gaitas aborígenes, con las que nació y creció. También busca el camino para liberar a su raza por medio de la poesía, una raza que ha sido maltratada a través de la historia. Publicó los libros de versos Poemas con bota y bandera (1972), Sinú, riberas de asombro jubiloso, Coctail de estampas y Antología poética (1979). Tambores en la noche (1940)”.(3)

. 

Este gran poeta visito a Honda en los primeros días del mes de diciembre de 1933, en donde expuso sus, “Conferencias dictadas una en el Teatro Unión y la otra en el salón principal de la Sociedad de Empleados a petición del presidente de esta corporación don Antonio J. Montero” y “estuvo en Honda varios días”. (4)

. 

Los hondanos presentes en estas veladas, tuvieron el honor y placer de escuchar en viva voz, sus poemas como, “La voz de los ancestros, La cumbia,  Tambores en la noche,  Velorio del boga adolescente,  Bullerengue, El líder negro,  Añoranza de la tierra nativa,  Elegia a mis veinte años,  entre otras de su largo repertorio.

 (leer aquí   https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2013/06/jorge-artel-10142.html?m=1

. 

La prensa local reseño la visita de Jorge Arte, titulando de la siguiente manera. “La ciudad de Honda estuvo de plácemes con la visita del poeta Jorge Artel”. “En días pasados visitó la ciudad el poeta de vanguardia, Jorge Artel. Cumpliendo su misión, la misión de los intelectuales de avanzada, que es la propagar el arte nuevo en todas sus formas, haciéndolo comprender, amar y respetar y la de exponer problemas sociales entre los cuales figura en primera línea el de la sexualidad, envuelto hasta ahora por nosotros en el misterio, como un principio de moral; tan, mal entendida esta moral, que es contraproducente y perjudicial a las buenas costumbres. Así pues, las conferencias del poeta Artel versaron, la primera sobre cuestiones sexuales y la segunda sobre literatura moderna. Fueron dictadas, la una en el Teatro Unión y la otra en el salón principal de la sociedad de Empleados a petición del Señor presidente de esta corporación, don Antonio J. Montero, joven que en esta ciudad tiene el primer puesto entre los seleccionados espirituales.

Dentro de poco tiempo tendremos el placer de proporcionar a nuestros lectores la exquisitez de las palabras de Jorge ArteI, vertidas en sus conferencias como un aroma sobre los espíritus de «las minorías intelectuales» que son la selección de cada ciudad en alma y en talento, y que fueron las que en esas noches inolvidables rindieron al poeta Artel el homenaje de las palmas y de la atención devota.

Para que nuestros lectores se formen una idea del concepto definido y claro con que Jorge Artel defiende a sus compañeros de renovación, cópianos en seguida un párrafo de su maravillosa conferencia sobre literatura moderna: “y no quiero elogiar aquí   la personalidad de Mesa Nicholls porque ya que sobre los hombres de vanguardia pesa la acusación de que componemos una sociedad de mutuo bombo,  que  al trasmitir el señor corresponsal de  “El Tiempo”  la noticia de mis conferencias, vaya a decir el doctor Nieto Caballero que esa sociedad tiene ya una sucursal, en Honda”.

Fe1icitamos a la ciudad de Honda por haber guardado entre sus murallas durante varios días, a uno de los mayores valores de la literatura moderna de Colombia y por sobre todo a  los pocos espíritus de selección que buscaron la luz  y la música maravillosas  de ese poeta negro que iluminará el alma colombiana  con su cerebro, antorcha del arte de vanguardia!”. (5)

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Debian ser muchos en Honda, con deseos de presentar a este digno representante de la musa colombiana, o porque no americana, y la persona honrada de ofrecer unas palabras al poeta fue Don Salvador Mesa Nicholls, director del periódico Honda, palabras publicadas en el mismo medio y titulada, “Palabras de presentación del poeta, en su primera conferencia, pronunciada por Mesa Nicholls”.

Presentar a Jorge Artel es un honor que debe pertenecer a un escritor profundo en la psicología y maestro en la literatura. Él ha querido darme ese honor esta noche, no porque   en mí estén reunidos dichos atributos, sino por un motivo muy sencillo y muy natural: por la amistad,   que para orgullo mío, existe entre los dos. Creo también que haya influido en el ánimo del poeta cartagenero, la· convicción que   él tiene de que su prosa y   sus versos están guardados dentro de mi alma devotamente; con la devoción mística de un sacerdote que   oficia en el altar de la belleza, rezando sus verso sensuales y profundos, como si fueran oraciones enviadas al cielo del ensueño y de la emoción.

Jorge Artel ha tenido un maestro que le ha enseñado hacer versos; un maestro que lo ha castigado y lo ha premiado; un maestro que jugando en sus ojos de color de petróleo crudo y acariciando su cabello áspero de ondulaciones arresortadas, lo ha denominado y lo ha convertido  en marino, dándole la barca de la fantasía, para que viaje en ella por puertos desconocidos recogiendo armonías negras y músicas negras y danzas negras con ritmo de cumbia con temblor de senos vírgenes y de amor porteño; de ese amor porteño que tiene la mayor de las veces tragedia de tempestad, pero que es emotivo cono el Jazz-band que toca Artel en sus versos inimitables.

La variedad del cerebro del poeta que vais a conocer en esta noche personalmente, puesto que ya en su carrera artística es suficientemente conocido, le permite trataros un tema tan

arduo y tan interesante corno el de la sexualidad. Los conocimientos adquiridos - por Artel: son el cimiento, de su romanticismo delicadísimo y maravilloso. Ticen, por consiguiente, las

cualidades necesarias a un poeta de vanguardia: alma. y ciencia. Y es esa la ventaja que los poetas modernistas llevan a los poetas del centenario. Los poetas del centenario se conforman

con cantar ignorándolo todo y los poetas modernistas no se conforman sino con saberlo todo para poder cantarle a todo. Cuando escuchéis la palabra pulcra. y serena del joven maestro, tendréis vosotros, señoras y señores, la bondad de disimular esta sencilla presentación que hace un pobre trovero, de un gran señor del Arte.”. (6)

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Jorge Artel, Alba Lucía Echeverri y Álvaro Suescún, Cali 1985.
(Cortesía Alvaro Suescún 2021)
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Debió haber seguido la disertación, transcribimos dos poemas de su inspiración.

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La voz de los ancestros

 

A doña Carmen de Arco

 

Oigo galopar los vientos

bajo la sombra musical del puerto.

Los vientos, mil caminos ebrios y sedientos,

repujados de gritos ancestrales,

se lanzan al mar.

Voces en ellos hablan

de una antigua tortura,

voces claras para el alma

turbia de sed y de ebriedad.

¿De qué angustia remota será el signo fatal

que sella en mí este anhelo

de claves imprecisas?

Oigo galopar los vientos,

sus voces desprendidas

de lo más hondo del tiempo

me devuelven un eco

de tamboriles muertos,

de quejumbres perdidas

en no sé cuál tierra ignota,

donde cesó la luz de las hogueras

con las notas de la última lúbrica canción.

 

Mi pensamiento vuela

sobre el ala más fuerte

de esos vientos ruidosos del puerto,

y miro las naves dolorosas

donde acaso vinieron

los que pudieron ser nuestros abuelos.

—¡Padres de la raza morena!—

Contemplo en sus pupilas caminos de nostalgias,

rutas de dulzura,

temblores de cadena y rebelión.

¡Almas anchurosas y libres

vigorizaban los pechos y las manos cautivas!

Una doliente humanidad se refugiaba

en su música oscura de vibrátiles fibras…

—Anclados a su dolor anciano

iban cantando por la herida…—

¡Oigo galopar los vientos,

temblores de cadena y rebelión,

mientras yo —Jorge Artel—

galeote de un ansia suprema,

hundo remos de angustias en la noche!

 .

Jorge Artel

 

Velorio del boga adolescente

 

Desde esta noche a las siete

están prendidas las espermas:

cuatro estrellas temblorosas

que alumbran su sonrisa muerta.

Ya le lavaron la cara,

le pusieron la franela

y el pañuelo de cuatro pintas

que llevaba los días de fiesta.

Hace recordar un domingo

lleno de tambores y décimas.

O una tarde de gallos,

o una noche de plazuela.

¡Hace pensar en los sábados

trémulos de ron y de juerga,

en que tiraba su grito

como una atarraya abierta!

Pero está rígido y frío

y una corona de besos

ponen en su frente negra.

(Las mujeres lo lloran en el patio,

aromando el café con su tristeza.

¡Hasta parece que la brisa tiene

un leve llanto de palmeras!)

Murió el boga adolescente

de ágil brazo y mano férrea:

¡nadie clavará los arpones

como él, con tanta destreza!

Nadie alegrará con sus voces

las turbias horas de la pesca…

¡Quién cantará el bullerengue!

¡Quién animará el fandango!

¡Quién tocará la gaita

en las cumbias de Marbella!

Lloran en llanto de cera

las estrellas temblorosas

que alumbran su sonrisa muerta.

¡Mañana, van a dejarlo

bajo cuatro golpes de tierra!. (7)

 .

Para leer mas poemas ver este link.  https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2013/06/jorge-artel-10142.html?m=1

.. 

Cuando Jorge Artel (Agapito De Arco Coneo), dejo este mundo los medios de comunicación rindieron justo homenaje, el periódico El Tiempo, destaco su fallecimiento con la siguiente nota. “JORGE ARTEL, EL POETA DE ÉBANO El viernes en la mañana, Jorge Artel se volvió a morir. Su primera muerte, en 1948, lo llevó a prisión durante tres meses y después lo sacó del país por defender las ideas gaitanistas. La segunda, nació de un rumor en 1982, cuando la noticia de su muerte apareció en las páginas del periódico antioqueño El colombiano, y luego fue reproducida por otros diarios del país. Un rumor ante el cual el quedaron vivas las sutiles palabras del poeta cartagenero: todos mis amigos han muerto, incluso yo . El viernes pasado, sin embargo, Jorge Artel dejó una ausencia definitiva en la poesía colombiana.

A los 85 años, Artel falleció a causa de un paro cardíaco, precedido de un derrame cerebral, en la clínica del Instituto de los Seguros Sociales de Barranquilla, en donde se recuperaba después de una intervención quirúrgica.

Artel publicó varios libros de poesía, caracterizada por sus cantos a valores civiles como la libertad, la fraternidad, la paz y el amor, pero también a su ciudad, al mar y a su cultura negra. Estos sentimientos afloraron en una obra poética que le mereció el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, en 1985, y reconocimientos en Cartagena, su ciudad natal.

Sobre su obra, alguien escribió: El mar se oye como perpetua música de fondo en la poesía de Artel. El viene a ser realmente el gran poeta marino de Colombia. (...) Artel canta también a la fiesta y la pena de los negros. En su tórrido mundo danzan la onda, la palmera y la mulata. mientras suenan en la sombra tambores y acordeones y se desliza el manso dolor resignado de la raza sombría.

. 

Artel era hijo de Miguel de Arco y Aurora Coneo, y se graduó de abogado en la Universidad de Cartagena en 1945. Desde allí se vinculó a la política en las filas del partido Liberal. En 1946 ocupó la Secretaría de Gobierno de Bolívar y en 1948, tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, cuyos episodios subsiguientes inspiraron su poesía, salió del país por razones de seguridad.

Tras una larga y significativa trayectoria en el mundo de la cultura, pasó los últimos años de su vida junto a su esposa, la poeta panameña María Ligia Alcázar, y sus dos hijos, Jorge y Miguel, en su finca en el municipio de Malambo (Atlántico). Por años Jorge Artel hizo gala de su humor en la columna Señales de humo que publicó en El Colombiano”.(8)

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Como íbamos a dejar pasar desapercibido este hecho, de la presencia de este gran Poeta Negro de América, y su paso por Honda en 1933.

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*Miembro del Centro de Historia de Honda. Miembro de Redhicol (Red de historiadores de Colombia). Docente Investigador Institución Educativa Departamental Puerto Bogotá

 

Notas

 

(1) https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-204493

(2) https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2013/06/jorge-artel-10142.html?m=1

(3) https://www.lacoladerata.co/cultura/versos/jorge-artel/

(4) Honda, periódico liberal Año 1 No 16 diciembre 18 de 1933 página 3

(5) Ibid

(6) Ibid

(7) https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2013/06/jorge-artel-10142.html?m=1

(8) https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-204493

 .

 

Bibliografía

  

LA COLA DE RATA (2016) Poeta del viernes Jorge Arte.

Recuperado 30/08/2020 de https://www.lacoladerata.co/cultura/versos/jorge-artel/

 

MESA Nicholls Salvador (1933). Palabras de presentación del poeta, en su primera conferencia, pronunciada por Mesa Nicholls     Honda, periódico Liberal. Año I No 16 diciembre. Honda, página 3

·         La ciudad de Honda estuvo de plácemes con la visita del poeta Jorge Artel. Honda, periódico Liberal. Año I No 16 diciembre. Honda, página 3

Recuperado 30/08/2020 de http://babel.banrepcultural.org/cdm/compoundobject/collection/p17054coll26/id/5819/rec/50

 

 

REDACCIÓN EL TIEMPO (1994) Jorge Artel, el poeta del ébano, Periódico El Tiempo

Recuperado 30/08/2020 de https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-204493

 

 

SANCHEZ Sabido Fernando (2013) Poeta siglo XXI Antología Mundial + 20.000

Recuperado 30/08/2020 de https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2013/06/jorge-artel-10142.html?m=1

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